VICTOR ESPINOZA
Santiago centro, mayo de 2018

Víctor Espinoza borda con puntadas sueltas y un gran dominio expresivo y del color. Comenzó hace más de una década, cuando era estudiante de arte de la hoy desaparecida Universidad ARCIS. A través de los años, ha amasado un conjunto notable de piezas cuyos temas abarcan desde bizarras fotografías familiares a imágenes prestadas de redes sociales como Instagram y Facebook.

Víctor Espinoza vive y trabaja en una antigua casona frente al cerro Santa Lucía que comparte con otras personas, todas vinculadas al arte y la cultura. El edificio tiene techos altos y pisos de madera y, probablemente, este sea uno de los pocos edificios del barrio que se ha salvado del proceso de gentrificación de Lastarria y Bellas Artes. Subimos al tercer piso en donde se encuentra su espacio y nos acomodamos en un par de sillas que se enfrentan a su cama y a repisas con obras y materiales. Una vez instaladas, Víctor nos bombardea con ideas asociadas a la música, el cine, la televisión y las redes sociales mientras nos muestra sus bordados.

 

Anticipando lo que podría ser nuestra primera pregunta, nos  sonríe y nos dice impostando la voz:

VE: ¡Siempre preguntan lo mismo y me carga! “ay, ¿qué se siente ser hombre y bordar?”

Ante esa primera pregunta que él mismo formula, nos reímos. A pesar que no habíamos pensado en formularla, aprovechamos la ventana de oportunidad que él ha abierto y esperamos su respuesta.

 

VE: La verdad es que ya no me molesta, aunque antes me ponía medio pesao’. Yo en realidad trato de tirar pa’ arriba a cualquier persona que borde, uno no puede discriminar en la vida. Igual yo tengo un rollo femenino, siempre fui muy del lado de mi abuela, de mi mamá, o con mis compañeras de curso. Entonces siempre me sentí como más de ese lado; pero lo mío, como artista, no es muy femenino en verdad, es más como ¡guaagh! –y con esa expresión final, nos indica sus bordados.

 

CT: ¿Nos podrías contar un poco de tu proceso de trabajo? ¿qué tipo de materiales usas? ¿dónde los encuentras?

VE: Para bordar uso lona cruda y en Independencia compro hilos de coser y de bordar y trato de que sean de acrílico, para que no se decoloren con el sol.

 

CT: ¿Y vas trabajando por capas, o no?

VE: Sí, aunque es relativo, ponte tú, con este retrato me estaba volviendo loco, porque me gusta… soy muy de hacer las cosas a la rápida, ¿cachai? No a la rápida, sino que como bólido ¡buah buah!

 

CT:¡Pero escogiste el bordado, Víctor, que es todo lo contrario! –le decimos mientras reímos.

VE: Claro, es verdad, lo que pasa es que soy súper maniático… me encanta la pintura y me gustaría pintar, pero soy malo para cocinar los colores y todo eso, entonces yo pensaba en relación al bordado “¡ah, los colores están hechos, entonces los voy mezclando en la trama!”

 

CT: Eso es súper interesante, porque vas logrando distintas tramas de colores con las puntadas.

VE: Si, para que se hagan una idea, yo llegué al bordado desde el collage. Hacía collages desde antes de entrar al ARCIS. Los hacía con una revista de alta costura española, Lecturas y trabajaba con fotos de modelos. Después bordé a las modelos y atiné y pensé, “pero ¿por qué no pinto con hilos?” y ahí se me ocurrió ir a Independencia y me compré como 100 lucas en puros hilos y empecé a bordar. En la época en que hacía los  collages, me daban envidia los dibujos y la pintura, entonces estaba dividido, sentía que necesitaba pintar, pero no tenía dinero… tenía mucha rabia, porque yo vivía frente a la FACH, en el 34 de Gran Avenida, y yo le decía a mi mamá: “mamá, te pegai el pique todos los días a Vitacura a trabajar allá, y vivimos aquí” y cuando ya empecé a bordar estaba haciendo uno muy grande, como de dos metros, y tenía que hacerlo por parte, entonces pensaba “por qué… ¿¡por qué no tengo plata!?” ¡sin plata no se puede hacer nada!

 

CT: ¡Eras bien precoz entonces y súper persistente!

VE: Si, demás, yo entré como Snoopy al Arcis, como que me creía artista al tiro.

 

Ante esa declaración, nos reímos nuevamente. Víctor se acomoda en su asiento y nos sigue contando.

 

VE: O sea, lo que pasa es que yo estaba súper al tanto de lo que estaba pasando afuera. De chico iba a galerías de arte. Estudié en el colegio Experimental Artístico, entonces pasaba todos los días a la Gabriela Mistral y me vi todas las exposiciones de finales de los 90. Yo esperaba entrar al Arcis, y no sé, pensé que todos mis compañeros iban a pintar increíble, me imaginé una cuestión na’ que ver! Entonces cuando entré a la universidad, no me identificaba con nada…

 

CT: Estabas bien desfasado entonces…

VE: Si, así me sentía… y por otro lado, mi mamá trabajaba en SUR Diseño, frente a la galería Animal, entonces yo iba todos los viernes a buscarla, y en parte por eso estaba al tanto de todo lo que pasaba en el arte. Y trataba de averiguar y no encontraba nada en pintura que me interesara, y recién ahora, si… Me pasa también con la música electrónica, recién ahora he descubierto gente que es afín a mi.

 

CT: Oye, pero igual tu rollo siempre está vinculado a la figuración, ¿no?

VE: Claro, es figurativo… sí, sí

 

CT: Y a propósito de la figuración, ¿nos podrías contar un poco de tu relación con la fotografía? ¿tus referentes son siempre fotos?

VE: Sí, sí, aunque a veces dibujo, ¡pero se me rompen! Ahora, por ejemplo, estoy haciendo unos dibujos para un libro, una re-edición de Moby Dick de Melville. Con el dibujo hago todo lo que no puedo hacer en el bordado, con el hilo hago más rectas, en cambio acá también puedo hacer curvas. Me interesan los vectoriales y el dibujo técnico. Por lo general trabajo algo súper clásico, pero a la vez trato de que tenga algo conceptual. Que cada bordado, cada proyecto, parta de una idea. Este bordado, por ejemplo, es de una película, “Posesión”, es una película de terror, con la Isabel Adjani, como del 92. ¡Es súper buena!

 

CT: ¿Es el cine un referente importante para tu trabajo?

VE: Si, claro, me atraen las películas de Darío Argento, por ejemplo, la iluminación que usa y los colores fuertes… el cine y la fotografía son mis fuentes de trabajo. Para una exposición colectiva sobre el barrio en Matucana 100 hace unos años, curada por Gonzalo Pedraza, me decía, “¿qué hago?” y se me ocurrió ir donde un chico que vivía en Quinta Normal y le pedí su álbum familiar, entonces de ahí, por ejemplo, saqué esa obra de un tipo que le están tirando agua. Después hay otras de unas chicas posando al lado de un microondas. ¡Habían unas muy buenas! Hay una de una mujer con peto y una mirada de  “hola, soy… soy adulta” ¿cachai? –hace el gesto con su cabeza– y atrás estaba Guido Vecchiola, ¡en una foto sin polera! A partir del trabajo con ese álbum, comencé a trabajar harto con fotos mías y de mi familia.

 

CT: ¿Pero te interesaba la idea de la biografía o en realidad te gustaban las fotos porque eran chistosas?

VE: En realidad, más que chistosas me gustan las fotos familiares que nadie quiere, esas que están mal sacadas, las análogas. Encuentro que son mucho más interesantes que la típica fotos de familia, onda “pónganse pa’ la foto…”

 

CT: Víctor, y en relación a las imágenes de fotos familiares que has estado trabajando hasta ahora, nos decías que te interesa su carácter espontáneo, pero vemos también que uno de tus temas recurrentes es el paisaje. ¿Nos podrías contar más al respecto?

VE: Me gustan las texturas, por eso tengo una fijación con la vegetación. Pero también me gustan porque… bueno, porque con los paisajes puedo mentir. Lo otro que hago es que agarro un paisaje y arrugo el papel y le saco otra foto, ya con el original deformado.

 

CT: Ahora que nos mencionas ese aspecto, cuéntanos más acerca de cómo trabajas.

VE: Ahhh, ya, a ver… por lo general ploteo la foto del tamaño que quiero hacer el bordado. Compro un papel de calco y dibujo encima de la foto. La lata es que a veces se rompe el papel, pero voy jugando con esa variable. Pero a veces no tengo paciencia porque quiero empezar a bordar rápido, y no saco la foto y bordo encima. Trato de no dibujar tanto yo, de modo libre, porque no confío mucho en mis dibujo… ¡me quedan muy deformes! Lo que si me interesa siempre es ir robando imágenes, de internet, de Facebook, tomo prestadas fotos de gente, jeje.

 

CT: ¿Y cómo has ido resolviendo tu técnica?

VE: He ido aprendiendo solo, punto cruz, la mitad de un punto cruz, rectas… también he ido generando tramas sueltas, dejando caer un poco los hilos. Mi idea, sobre todo en las obras antiguas, era que la obra se “desarmara” cuando una la viera de cerca y se “armara” al alejarse… como en el impresionismo.

 

CT: ¡Ah! ¿Y bordas con una aguja redonda?

VE: Sí, porque así no tengo que estar como pa’ atrás y pa adelante, ¿cachai?

 

CT: Oye, ¿y trabajas con varias agujas y colores al mismo tiempo? ¿y  bordas varias obras de modo paralelo o vas una a una?

VE: Voy haciendo varios colores, voy contaminando el cuadro, todo al mismo tiempo. Y bueno, mi idea es empezar a bordar varias obras de modo simultáneo. El problema es que a veces me quedo un poco pegado en lo que estoy haciendo. A veces me demoro re poco, pero a veces no hay caso, me quedo muy pegado. En todo caso, tengo que terminarlo pronto. Quiero comenzar a moverme más porque quiero seguir viviendo así como estoy viviendo ahora. Si ustedes me preguntan, “¿cuál es el momento más feliz de mi vida?” Es ahora, porque ahora vivo en Santiago Centro, estoy teniendo un poco más de plata. Cuando vivía en Gran Avenida e  iba al ARCIS, no me gustaba pegarme  todos esos piques todos los días… ahora es distinto. z

Crónicas textiles presenta entrevistas, portafolios y episodios del arte textil contemporáneo en Chile.

Proyecto financiado por los Fondos de Cultura de Chile.

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